Aplicación libre para que ingenieros con matrícula levanten daño estructural tras un sismo y consoliden los resultados de forma trazable. Funciona completa sin conexión y sincroniza cuando vuelve la red.
Semáforo ATC-20 adaptado a la NSR-10 · Software libre AGPL v3 · Sin costo de licencia
Y en esas horas la información se levanta en papel, con criterios que no coinciden entre brigadas y sin forma de saber después quién evaluó qué.
Las herramientas en línea dejan de servir justo donde se necesitan. La red celular es lo primero que cae y lo último que vuelve.
Cada brigada evalúa con su propio criterio. Consolidar veinte planillas distintas produce un número en el que nadie confía.
Sin trazabilidad no hay forma de auditar una decisión que ordenó evacuar un edificio o que permitió volver a habitarlo.
Con señal, el inspector instala la aplicación en su teléfono y registra su matrícula y su brigada. Cinco minutos, una sola vez por equipo.
Ubicación, tipo de edificación, nivel de daño en cuatro categorías, condiciones que obligan cierre y hasta cuatro fotos. El semáforo se calcula solo.
Un botón envía todo lo pendiente. Reintentar nunca duplica, y si el servidor no puede grabar, la evaluación permanece en el teléfono.
La regla es determinista: los mismos datos producen siempre la misma clasificación. El ingeniero puede modificarla, pero entonces debe dejar por escrito el criterio, y se guardan ambos valores.
Cualquier condición de cierre marcada, o daño severo en elementos portantes, entrepisos o terreno de soporte.
Daño moderado en portantes, entrepisos o terreno; o daño severo solo en muros divisorios y fachada.
Daño leve o nulo, sin ninguna condición de cierre presente.
Los manuales, en PDF — el completo, la guía corta del coordinador, y la pieza para quien viene del papel.
La decisión no es irreversible: es el mismo software y los datos son exportables.
Todo en PDF, para imprimir o mandar por WhatsApp. Están escritos para tres personas distintas: quien evalúa, quien coordina y quien todavía no se fía de dejar el papel.
40 páginas. El uso del teléfono en campo, el panel de coordinación y la operación del servidor. Incluye las tablas de clasificación de la guía técnica IDIGER–AIS y la tarjeta de referencia del semáforo para llevar a terreno.
12 páginas, la versión corta. Solo lo que decide quien coordina una brigada: preparar la gente, despachar rutas, las tres colas de trabajo y qué se entrega a las autoridades.
5 páginas para el ingeniero que viene del papel y desconfía. Qué le pasa a una evaluación paso a paso, qué sí puede fallar, y cómo hacer la transición sin apostar nada: la primera jornada en paralelo.
Quien llena el formulario es el inspector, en sitio. Solo firma quien tenga matrícula profesional vigente (Ley 400 de 1997, NSR-10).
El semáforo es una sugerencia calculada sobre lo observado. Quien decide es el ingeniero, y queda su matrícula respaldando esa decisión.
Dirección y coordenada son dato personal (Ley 1581 de 2012). Lo que se entrega a las autoridades va agregado por sector, nunca por predio.
La herramienta es libre y sin costo de licencia. Lo que cuesta dinero es sostenerla: mantener el servidor, acompañar a las brigadas durante una activación y construir lo que cada entidad necesita para integrarla con lo que ya tiene.
Alojamiento, respaldo cifrado fuera del servidor y disponibilidad durante una emergencia, que es justo cuando no puede fallar.
Formación de los inspectores, puesta en marcha de las brigadas y soporte durante los primeros días de una activación real.
Conectar los reportes con el sistema de gestión del riesgo, el geoportal o el tablero que la entidad ya usa.
Escríbanos por el formulario de abajo indicando qué necesita su entidad, y armamos una propuesta concreta. No hay paquetes cerrados: una brigada universitaria y una secretaría de gestión del riesgo no necesitan lo mismo.
Alcaldías, universidades y asociaciones profesionales: escríbanos y coordinamos una demostración con su equipo. También puede abrir la aplicación y probarla ahora mismo, sin pedir nada.